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MUSICA

Un bluesman en el espacio

Walter Muto
23/02/2016

Cuando en 1977, la Nasa lanzó al espacio la sonda Voyager con la intención de llegar a los confines del universo, puso a bordo también los llamados Golden Records, los discos que podían testimoniar a eventuales extraterrestres la cultura terrestre y su multiplicidad de expresiones.

Entre un concierto de Brandenburgo de Bach y un coro búlgaro, con Stravinsky, Beethoven, música tribal africana y rock'n'roll, la comisión encargada de esta tarea incluyó también un blues de Blind Willie Johnson, Dark was the night, cold was the ground. Una de las canciones más angustiosas escritas y ejecutadas nunca por un hombre, donde la guitarra acompaña a una voz que gime y sufre, que solo llega a articular dos palabras: why (por qué) y alone (solo). La soledad del hombre ante la gran pregunta de la existencia.

Sin duda la existencia no fue tierna para Blind Willie Johnson, si es verdad -su biografía, como la de muchos bluesmen, es acertada solo a partir de un cierto punto- que quedó ciego siendo niño como consecuencia de una agresión de su madrastra. Nació en 1897, grabó sus blues entre 1927 y 1930, y después, después de la gran crisis, peregrinó por los Estados Unidos cantando hasta que murió, en 1945.

Pero más allá de la angustiosa pregunta de la canción elegida para representar el drama del hombre en la selección extraterrestre, el resto del repertorio de Blind Willie Johnson era casi exclusivamente góspel, es decir, además de a la pregunta cantaba también a la respuesta encontrada en Jesús, en el Evangelio (eso significa góspel) y en la fe cristiana.

La Alligator Records de Chicago, compañía dedicada desde siempre al blues, publica ahora un álbum de homenaje a este gran bluesman. Y lo hace implicando en ello a grandes artistas americanos y anglosajones que ofrecen su voz y sus instrumentos, y reinterpretan sus canciones con vigor y con gran variedad de expresiones.

La forma es el blues, el contenido es una continua declaración de fe. El título del álbum ya es una declaración de intenciones: God don't never change: The songs of Blind Willie Johnson. La doble negación gramatical refuerza aún más el significado, «Dios no cambia nunca». Y continúa mediante expresiones de fe y esperanza, con canciones como Jesus is coming son «Jesús pronto llegará», Keep your lamp trimmed and burning «Mantened vuestras lámparas encendidas», Bye and bye I am going to see the King «Adiós a todos, voy a ver al Rey».

Las voces que se alternan en cada canción son las de los Blind Boys of Alabama, Maria McKee, Luther Dickinson, Susan Tedeschi (acompañada a la guitarra por la gran Derek Trucks), los Cowboy Junkies, la irlandesa Sinéad O' Connor, Lucinda Williams y Tom Waits. De alto nivel aunque quizás demasiado arreglada la voz de Williams, en It's nobody's fault but mine y la que da título al álbum, God don't never change. Arenosa y rasposa la de Waits, que nos regala dos poderosas versiones de The soul of a man y John The Revelator, dedicada a Juan el Bautista. Un gigante perfectamente cómodo con el repertorio de otro gigante del blues. Cerrando el disco, la citada Dark was the night, cold was the ground, en la voz vacilante y siempre incierta de Rickie Lee Jones.

En resumen, mientras T-Bone Burnett sigue descubriendo y reviviendo la tradición blanca, el otro gran productor Jeffrey Gaskill se mide con sus raíces negras, regalándonos una obra maestra que dice mucho del trasfondo de América entera y de lo que se esconde detrás de la esperanza. El encuentro y la fe en Aquel que venció las dificultades que nosotros atravesamos. Una singular mezcla de gramática blues rock y vocalidad con inflexiones irlandesas en la voz de Sinéad O' Connor con Trouble will soon be over recita así: «Los problemas pronto acabarán, la tristeza tendrá fin / Cristo es el portador de mis cargas, Él es mi único amigo / hasta el fin de mi tristeza y me dice que me apoye en Él».

God don't never change: The songs of Blind Willie Johnson
Alligator Records, 2016

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Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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